Escribes un artículo. Eliges tu palabra clave, la colocas en el título, en el H1, en el primer párrafo. Lo publicas. Y se queda en la página tres, mirando al infinito.
Tranquilo, no eres el único. A muchos de nosotros nos ha pasado, y casi siempre por el mismo motivo: hemos escrito para una palabra, no para un tema.
En este artículo vamos a ver cuatro cosas: qué es exactamente una palabra clave secundaria (y en qué se diferencia de las otras tres que siempre se confunden), cómo encontrarlas sin pagar un euro, dónde colocarlas para que no suene forzado, y los errores en los que solemos caer.
Y de paso te voy a contar por qué eso de los «términos LSI» que has leído en medio internet no existe. Pero eso al final.
Tabla de contenidos
Lo que vas a ver en el vídeo:
- 02:39: Por qué una secundaria no es «otra keyword que posicionar», y en qué se diferencia de la cola larga.
- 03:43: Las seis fuentes gratuitas para encontrarlas, una a una y en pantalla: el generador de keywords de Ahrefs, Answer the Public (ojo: solo te deja 2-3 búsquedas al día), KeywordTool.io (no para de generar: lo tienes que cortar tú), el propio buscador de Google, Google Imágenes y ChatGPT.
- La extensión Keyword Surfer, que sobre la propia hoja de resultados te da volumen, CPC y un porcentaje de overlap: cuánto se parece cada término a tu palabra clave principal.
- 10:30: Dónde van exactamente: la principal va en el H1, en el primer párrafo y en la imagen destacada. Las secundarias, en los H2/H3, en el resto de párrafos y en el resto de imágenes.
- 14:17: Cómo volver a Search Console un mes después y descubrir las secundarias que se te habían escapado.
En corto
Una palabra clave secundaria es un término relacionado con tu palabra clave principal que aporta contexto: no es una palabra que repetir, es el vocabulario que demuestra que dominas el tema. Se encuentran gratis en la propia hoja de resultados de Google y en el informe de consultas de Search Console, y van en los encabezados, los primeros párrafos, el texto alternativo de las imágenes y el cuerpo del texto. Si al leerlas en voz alta suenan forzadas, sobran.
Por qué te importa
Trabajar bien las palabras clave secundarias te da tres cosas:
- Entras por más puertas. Tu artículo deja de depender de una sola búsqueda y empieza a aparecer en decenas de variantes.
- Google entiende mejor de qué hablas. Le pones fácil el trabajo de clasificarte, y a Google le gustan las cosas fáciles.
- El texto mejora. Este es el efecto secundario que nadie cuenta: obligarte a cubrir el vocabulario real de un tema hace que escribas mejor, no peor.
Qué es una palabra clave secundaria
Una palabra clave secundaria es un término relacionado con tu palabra clave principal que aporta contexto. No es el tema del artículo: es el vocabulario que demuestra que sabes del tema.
Te lo explico con una analogía. Imagina que llamas a un fontanero, o a un plomero, o a un gasfitero, según de qué lado del charco estés, y solo sabe decirte «tubería, tubería, tubería». Desconfías, ¿verdad? Ahora imagina que te habla de la llave de paso, del sifón, de la presión del circuito, de si el problema es la junta o la rosca.
No ha dicho «tubería» más veces. Ha demostrado que sabe.
A Google le pasa lo mismo. No cuenta cuántas veces repites la palabra clave: mira si aparece el vocabulario que aparecería de forma natural si de verdad dominaras el tema.
Los cuatro tipos que siempre se mezclan
Aquí hay un lío considerable, y es normal, porque medio sector los usa como sinónimos. Vamos a dejarlo claro con un ejemplo de zapatillas de running, que es mi ejemplo fetiche:
| Tipo | Qué es | Ejemplo |
|---|---|---|
| Principal | El tema central. La que quieres posicionar. Una URL, una palabra clave principal. | zapatillas running |
| Secundaria | Variante o sinónimo que refuerza el mismo tema. | zapatillas de correr, zapatillas deportivas |
| Relacionada | Término afín, del mismo universo, pero que no es lo mismo. | pisada pronadora, amortiguación |
| Cola larga (long tail) | Frase larga y específica. Menos volumen, mucha más intención. | zapatillas running para principiantes con sobrepeso |
Y aquí va una máxima dentro del SEO que conviene que te grabes a fuego: una URL, una palabra clave principal. Si intentas posicionar dos temas distintos en la misma página, no consigues dos: no consigues ninguno.
El test que lo decide todo (y que casi nadie hace)
¿Cómo sé si una palabra es de verdad una secundaria, o si me estoy colando y en realidad es otro artículo?
Búscala en Google. Si salen más o menos los mismos resultados que con tu palabra clave principal, es una secundaria. Si salen resultados distintos, es otra intención de búsqueda, y por tanto es otra URL.
Punto. Ya está. Ese es el criterio, y no hay más.
Fíjate en la trampa con un ejemplo de coches. Si tu palabra clave principal es «coches deportivos»:
- «Autos deportivos» → busca las dos. Salen los mismos resultados. Es una secundaria. Adelante.
- «Coches deportivos Ferrari» → busca las dos. No salen los mismos resultados, ni de lejos. Quien busca eso solo quiere Ferrari, no quiere un repaso a los coches deportivos. Eso es cola larga, es otra intención, y necesita su propia URL.
Y aquí está el error: como «coches deportivos Ferrari» contiene tu palabra clave principal, parece que encaja. Y no encaja. La puedes mencionar de pasada en el texto, sí. Pero no la metas en un H2 y no construyas la página alrededor de ella.
El parecido de las palabras no decide nada. Lo decide la hoja de resultados.
Cómo encontrar palabras clave secundarias (gratis)

Vamos con cinco formas. Las cuatro primeras son gratuitas. La quinta cuesta dinero y te digo cuánto.
1. La hoja de resultados de Google (la SERP)
Es la mejor. Y es gratis.
Escribe tu palabra clave principal en Google y lee. No mires solo quién está: mira cómo hablan los que están en el top 10. Qué encabezados usan. Qué palabras repiten sin darse cuenta. Qué preguntas responden.
Baja hasta el bloque de «Otras preguntas de los usuarios» y hasta las búsquedas relacionadas del final de la página. Ahí Google te está diciendo, literalmente, qué más quiere la gente cuando busca eso.
Mi recomendación: si solo vas a hacer una de las cinco cosas de esta lista, haz esta. Es la más lenta y es la que mejor funciona.
2. Google Suggest (el autocompletado)
Empieza a escribir tu palabra clave y no pulses Enter. Mira lo que te sugiere el buscador. Luego añade una letra, «palabras clave secundarias a», «palabras clave secundarias b», y vuelve a mirar.
Es tosco, es manual, y saca oro.
3. Keyword Surfer (extensión gratuita de Chrome)
Te muestra volúmenes de búsqueda aproximados dentro de la propia hoja de resultados, mientras navegas. Cero configuración, cero registro.
Ojo con una cosa: los volúmenes son estimados y a veces bailan bastante respecto a los de las herramientas de pago. Sirve para orientarte, no para tomar decisiones grandes.
4. Answer the Public
Te devuelve las preguntas que la gente hace alrededor de un término, en formato de rueda. Es especialmente útil cuando escribes para un público que no conoces.
Su plan gratuito te limita a unas pocas búsquedas al día. Suficiente para un artículo.
5. Ahrefs o SE Ranking (de pago)
Si te lo puedes permitir, la ventaja no es que te den palabras: es que te dan las palabras por las que ya posiciona tu competidor. Exportas su lista, la cruzas con la tuya y ves el hueco.
No te voy a mentir: esto se hace en cinco minutos y a mano te lleva una tarde. Pero si estás empezando, con las cuatro primeras vas servido. No hace falta que pagues nada para escribir un buen artículo.
Dónde colocarlas
Cuatro sitios. Y un umbral para cada uno.
- Encabezados (H2 y H3). Es el lugar más potente. Un H2 que contiene una secundaria le está diciendo a Google «esta sección va de esto». Y recuerda: el H2 es para la estructura, no para que se vea bonito. Si quieres que un texto destaque, ponlo como párrafo y cámbiale los estilos.
- Los dos primeros párrafos. Mete al menos una secundaria arriba del todo, para contextualizar rápido.
- El texto alternativo de las imágenes (el alt). Describe la imagen de verdad, y si encaja una secundaria, que encaje. Si no encaja, no la metas.
- El cuerpo del texto. Repartidas donde toque, no donde te venga bien.
¿Cuántas? No hay número. Y desconfía de quien te dé uno.
Lo que sí te doy es una regla de bolsillo: si al leer la frase en voz alta suena rara, sobra. Punto, ya está.
El mito de los términos LSI
Aquí es donde me voy a mojar.
Vas a encontrar cientos de artículos, y hasta hace poco, el mío hablando de los «términos LSI», que en español sería indexación semántica latente. La idea que se vende es que Google usa una técnica llamada LSI para entender qué palabras están relacionadas entre sí, y que tú debes meter «keywords LSI» en tu texto.
Google ha dicho, literalmente, que no existen las keywords LSI. John Mueller lo escribió sin anestesia en 2019: «there’s no such thing as LSI keywords». La indexación semántica latente es una técnica documental de finales de los ochenta, y Google no la usa para esto.
¿Significa eso que el concepto de fondo es falso? No. Google sí entiende relaciones semánticas entre palabras, muchísimo mejor que hace diez años. Lo que es falso es el nombre, la etiqueta y la industria de herramientas que se ha montado encima para venderte «listas de keywords LSI».
Así que llámalo por su nombre: vocabulario del tema. Y consíguelo leyendo la hoja de resultados, no comprando una lista.
Errores comunes
Este bloque es el importante. Son cuatro, y en todos hemos caído.
1. Convertir el artículo en una lista de la compra. Metemos todas las secundarias que hemos encontrado, una detrás de otra, y el texto se vuelve ilegible. Si has encontrado 40 secundarias, no van 40. Van las que aporten algo.
2. Confundir secundarias con «más keywords que posicionar». Una secundaria refuerza tu tema. No abre uno nuevo. Si la variante que has encontrado tiene una intención de búsqueda distinta, eso no es una secundaria: es otro artículo. Y si la fuerzas dentro, le estás enviando señales contradictorias a Google.
3. Obsesionarnos con el volumen. Nos vamos a por la secundaria de 2.000 búsquedas y despreciamos la de 30. Y resulta que la de 30 la busca alguien que ya tiene la tarjeta en la mano, y la de 2.000 la busca un estudiante haciendo un trabajo. La intención de búsqueda vale más que el volumen de búsqueda. Este es el error típico que hace la mayoría.
4. Meterlas y no volver a mirar. Publicamos, respiramos aliviados y no volvemos nunca. Y ahí abajo te cuento por qué eso es tirar la mitad del trabajo.
Mide, o no sabrás si funcionó
Si no se mide, no sabemos el impacto. Y esta es la parte que casi nadie hace.
Un mes después de publicar, vete a Google Search Console, entra en el informe de Rendimiento y filtra por la URL de tu artículo. Mira la pestaña de consultas.
Ahí vas a ver las palabras por las que Google ya te está mostrando, muchas de las cuales no habías previsto. Ese listado es la mejor fuente de secundarias que vas a tener nunca, porque no es una estimación: son búsquedas reales de gente real que ya te ha visto.
Coge las que estén entre la posición 5 y la 20, y refuerza esas secciones del artículo. Ahí es donde está el dinero.

Ojo con los defaults. Search Console te enseña por defecto todos los países y todos los dispositivos. Filtra por tu país y por tu idioma antes de sacar conclusiones, o estarás tomando decisiones con datos que no son tuyos.
Y te digo una cosa que a mí me sigue sorprendiendo cada vez.
Muchas veces nos pasa que Google es lo suficientemente listo como para entender lo que quisimos decir, aunque nosotros no lo dijéramos. Tú escribes «zapatillas running», te olvidas por completo de poner «zapatillas deportivas»… y un mes después abres Search Console y ahí está «zapatillas deportivas», trayéndote impresiones. Google ya sabía que era lo mismo.
Te das cuenta después. Y entonces la incorporas al texto, que es lo que había que haber hecho desde el principio.
Por eso este paso no es opcional: el buscador te va a decir las secundarias que se te olvidaron. Solo tienes que ir a leerlas.
📌 La ruta exacta: Search Console → Rendimiento → Informe completo → pestaña Consultas. Y filtra por tu URL.
Buenas prácticas
- Una URL, una palabra clave principal. Las secundarias orbitan a su alrededor.
- Naturalidad ante todo. Si suena forzado, es que está forzado.
- La densidad de palabra clave está muerta. No cuentes porcentajes. Eso a día de hoy ya no tiene sentido.
- Define antes de usar. Si metes una secundaria técnica, explícala. El lector que acaba de llegar te lo agradecerá y el que ya lo sabía no se ofende.
- Revisa cada 6 meses. Vuelve a Search Console y actualiza.
Recuerda
Cuatro puntos, y hemos terminado:
- Una palabra clave secundaria no es una palabra que repetir: es el vocabulario que demuestra que dominas el tema.
- La mejor herramienta para encontrarlas es gratis y se llama hoja de resultados de Google.
- Van en los encabezados, en los primeros párrafos, en el alt de las imágenes y en el cuerpo. Y si suena raro, sobra.
- Un mes después, Search Console te va a decir las que se te olvidaron. Ve a por ellas.
Y lo de los términos LSI, ya lo sabes: bonito nombre, no existe.
Con esto tienes de sobra para que tu próximo artículo entre por diez puertas en vez de por una. Hay muchísimo margen de mejora en esto, y lo mejor es que casi todo se puede hacer sin pagar nada.
Si te ha surgido alguna duda, o si has encontrado alguna secundaria rara en tu Search Console y no sabes qué hacer con ella, déjamelo en los comentarios y lo vemos.
Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia hay entre una palabra clave principal y una secundaria?
La principal es el tema central de la página: la que quieres posicionar. Una URL, una principal. Las secundarias son variantes y sinónimos que refuerzan ese mismo tema y aportan contexto, sin abrir un tema nuevo.
¿Cómo encuentro palabras clave secundarias sin pagar?
Con cuatro fuentes gratuitas: la propia hoja de resultados de Google (el bloque «Otras preguntas de los usuarios» y las búsquedas relacionadas), el autocompletado de Google, la extensión Keyword Surfer y Answer the Public. Y a partir del primer mes, el informe de consultas de Google Search Console filtrado por tu URL.
¿Cuántas palabras clave secundarias debo incluir en un artículo?
No hay un número, y desconfía de quien te lo dé. Usa las que aporten algo al lector. La regla práctica: si al leer la frase en voz alta suena forzada, esa secundaria sobra.
¿Existen las «keywords LSI»?
No. Google ha declarado expresamente que no existen las keywords LSI (indexación semántica latente). Google sí entiende relaciones semánticas entre palabras, pero no mediante esa técnica, y no necesitas comprar ninguna lista de «términos LSI». Llámalo vocabulario del tema y sácalo de la hoja de resultados.
¿Las palabras clave secundarias afectan a la densidad de palabra clave?
La densidad de palabra clave como métrica está muerta: no la persigas ni la calcules. Lo que importa es que el texto cubra el vocabulario natural del tema y que se lea bien.


